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María Sabina: la sacerdotisa de los hongos y pionera de la psilocibina

Publicado de: Historia y pioneros

Hay personas que cambian el mundo sin proponérselo. María Sabina fue una de ellas. Curandera, poeta y guía espiritual mazateca de las montañas de Oaxaca, en México, dedicó su vida a trabajar en silencio con los hongos sagrados. Entonces, una noche de 1955, un banquero estadounidense que estaba de visita participó en una de sus ceremonias. Aquella única velada desencadenó una cadena de acontecimientos que llegó a todos los rincones del planeta. Esta es su historia.

Datos rápidos

Nacimiento 22 de julio de 1894, Huautla de Jiménez, Oaxaca, México
Fallecimiento 22 de noviembre de 1985, Huautla de Jiménez, México (a los 91 años)
Conocida como Sacerdotisa de los hongos, Sabia, poeta y curandera
Tradición Ceremonias de curación mazatecas (veladas) con hongos de psilocibina
Momento clave Recibió a R. Gordon Wasson en 1955, lo que llevó al descubrimiento de los hongos mágicos en Occidente
Legado Figura fundamental en la historia de la psilocibina y la medicina psicodélica


¿Quién fue María Sabina?

Retrato de María Sabina, curandera mazateca y sacerdotisa de los hongos

María Sabina Magdalena García nació en 1894 en Huautla de Jiménez, un pueblo de montaña remoto de la Sierra Mazateca de Oaxaca, en el sur de México. Su abuelo y su bisabuelo eran curanderos, así que desde muy pequeña sintió la llamada de ese mismo camino. Las plantas sagradas de la sierra la rodeaban, y ella les prestaba mucha atención.

Participó en su primera velada hacia los siete años, después de comer hongos a escondidas con su prima enferma. Aquella experiencia marcó todo lo que vino después. A los ocho años, los hongos le transmitieron un mensaje: le indicaron qué plantas usar para curar a su tío, que estaba muriéndose. Ella siguió la guía y funcionó. A partir de entonces, su comunidad comprendió que tenía un don poco común.

Cabe destacar que María Sabina nunca se llamó a sí misma curandera. Prefería la palabra sabia. Para ella, la diferencia era importante: no solo sanaba el cuerpo, sino que hacía de guía entre el mundo humano y lo sagrado. Por eso, la gente viajaba desde todos los rincones de México para sentarse en sus ceremonias.


María Sabina y la velada mazateca

El pueblo mazateco y sus tradiciones ceremoniales con hongos

El pueblo mazateco lleva siglos trabajando con hongos de psilocibina. Los llaman teonanácatl («carne de los dioses») o niños santos. Sus ceremonias, conocidas como veladas, se celebran de noche y en completa oscuridad. El chamán come los hongos junto con el paciente y después guía la sesión: canta, reza e interpreta todo lo que los hongos van revelando.

Durante una velada, María Sabina solía tomar el doble de la dosis que tomaba su paciente. Combinaba humo de tabaco, ungüentos de plantas medicinales, mezcal y palmadas rítmicas con sus extraordinarios cantos. Además, sus veladas mezclaban la tradición mazateca con la fe católica: invocaba tanto a los espíritus indígenas como a los santos cristianos. Al parecer, el obispo local no veía ningún conflicto: «Los sabios y curanderos no compiten con nuestra religión. Todos ellos son muy religiosos».

La poesía de los hongos

María Sabina nunca aprendió a leer ni a escribir. Aun así, hoy sus cantos figuran entre la poesía oral más extraordinaria del siglo XX. Ella no se atribuía la autoría: decía que eran los hongos los que hablaban a través de ella. Cada canto surgía de forma espontánea durante la ceremonia, sin ensayar y sin repetirse nunca de la misma manera.

Un fragmento de un canto de María Sabina:

«Cúrate con la luz del sol y los rayos de la luna. Con el sonido del río y de la cascada. Con el vaivén del mar y el parpadeo del fuego. Sánate con las plantas y los árboles. Con el canto de los pájaros y los colores de las flores».


La noche que lo cambió todo: la visita de Wasson

María Sabina con hongos sagrados de psilocibina

En junio de 1955, R. Gordon Wasson llegó a Huautla de Jiménez. Trabajaba como vicepresidente de J.P. Morgan, pero su pasión era la micología. Un funcionario local le ayudó a conseguir acceso a una velada. María Sabina accedió a dejarle asistir, junto con su fotógrafo, Allan Richardson. Wasson afirmó más tarde que eran los «primeros hombres blancos de la historia documentada en comer los hongos divinos». Desde entonces, los historiadores han puesto en duda esa afirmación.

Wasson salió de la ceremonia profundamente conmovido. Más tarde escribió: «Por primera vez la palabra éxtasis cobró un significado real. Por primera vez no designaba el estado de ánimo de otra persona». Sin embargo, al parecer había prometido a Sabina guardar el secreto, y rompió esa promesa. El 13 de mayo de 1957 publicó un relato detallado en la revista Life, con su nombre, su fotografía y la ubicación de su pueblo. Un editor de Life acuñó la expresión «magic mushroom» (hongo mágico) para el titular, y desde entonces no nos ha abandonado.

El artículo llevó los hongos, y el nombre de María Sabina, a todo el mundo occidental. Las muestras de hongos de Wasson ya habían llegado a Albert Hofmann, en los laboratorios Sandoz de Basilea. En 1958, Hofmann aisló el compuesto activo y lo llamó psilocibina. Después, en 1962, Hofmann y Wasson volvieron a México para visitar a María Sabina. Hofmann llevó comprimidos de psilocibina sintética. Ella los probó durante una ceremonia y no notó ninguna diferencia entre las pastillas y los hongos naturales. Para Hofmann, aquella confirmación fue extraordinaria.


Los famosos visitantes de María Sabina y el mito

Tras el artículo de Life, Huautla de Jiménez empezó a recibir visitantes de todas partes. Científicos, artistas y buscadores espirituales hacían el largo viaje hasta la Sierra Mazateca. Los rumores llevan mucho tiempo situando a John Lennon, Bob Dylan, Mick Jagger, Keith Richards y Walt Disney entre quienes visitaron a María Sabina. Sin embargo, los investigadores no encuentran pruebas sólidas de ninguna de estas historias. Circulan mucho, pero ninguna cuenta con documentación fiable.

Lo que sí confirma el registro histórico: Albert Hofmann la visitó en 1962. Timothy Leary nunca conoció a María Sabina en persona, pero el relato de Wasson influyó claramente en sus teorías sobre el set y el setting. La historia documentada ya es lo bastante extraordinaria sin necesidad de mitos.

⚠️ Muchas visitas de famosos a María Sabina circulan por ahí, pero no están verificadas. La historia confirmada de su encuentro con Wasson y Hofmann ya es de sobra extraordinaria por sí sola.


El precio de abrir la puerta

María Sabina en sus últimos años en Huautla de Jiménez

El artículo de Life trajo consigo la devastación. Cientos de extranjeros llegaron a Huautla de Jiménez, no para sanar, sino para colocarse. Algunos tuvieron malos viajes y vagaron angustiados por el pueblo. La policía mexicana registró la casa de Sabina y la acusó de vender drogas a extranjeros. La velada, siempre un ritual privado y celebrado en secreto, se convirtió en una atracción turística.

La comunidad mazateca había protegido estas ceremonias durante generaciones. Culparon a Sabina de la exposición y la expulsaron del pueblo. Sus vecinos quemaron su casa y alguien asesinó a su hijo. El gobierno mexicano prohibió el uso de los hongos. Ella pasó después un tiempo en la cárcel. En sus últimos años vivió en la pobreza. Contó a los entrevistadores que los hongos habían perdido su poder para ella, como si la violación de lo sagrado hubiera cortado algo.

Wasson publicó su nombre, su rostro y su ubicación sin su pleno consentimiento informado. Ella dijo más tarde: «Le pregunté cómo lo había hecho; nunca imaginé que podría oírme a mí misma. Me enfadé porque en ningún momento había autorizado a Wasson a robar mis cantos. Lloré por ello durante mucho tiempo». Por eso, su historia no es solo una historia de intercambio cultural. Es también una historia de explotación: la de una tradición sagrada tomada sin permiso.

Esto importa hoy, porque el renacimiento psicodélico vuelve a plantear las mismas preguntas. Empresas biotecnológicas patentan compuestos de psilocibina. Clínicas montan programas de terapia. Mientras tanto, el Chacruna Institute for Psychedelic Plant Medicines y otros se preguntan: ¿qué reconocimiento, respeto y reciprocidad merecen los mazatecos, y otras comunidades indígenas, por los conocimientos que Occidente les arrebató?


El legado de María Sabina

Chamán mazateco en un entorno ceremonial tradicional

María Sabina murió el 22 de noviembre de 1985 en el mismo pueblo de montaña donde había nacido. Nunca se fue de Huautla de Jiménez. Murió pobre. Aun así, jamás dejó de trabajar con los hongos que llamaba sus niños santos. Hoy, México la celebra como una de sus grandes poetas. Su imagen aparece en murales, libros y espacios ceremoniales de todo el mundo. En Huautla de Jiménez, tiene la consideración de figura sagrada.

Su legado merece un trato honesto. Por un lado, su disposición a compartir la tradición de la velada, aunque fuera bajo falsas premisas, condujo directamente al descubrimiento de la psilocibina. Ese descubrimiento impulsa hoy una revolución terapéutica. Investigadores de instituciones como el Johns Hopkins Center for Psychedelic and Consciousness Research usan la psilocibina para tratar la depresión, el TEPT y la ansiedad al final de la vida. Por otro lado, ella y su comunidad pagaron un precio enorme. El movimiento psicodélico moderno existe gracias a ella. La pregunta honesta es si honra esa deuda.

La cultura psicodélica occidental a veces reduce a María Sabina a un símbolo simple: una abuela sabia que «nos dio los hongos». Esa lectura borra la imagen completa. Era poeta, madre, católica devota, curandera de su comunidad y una mujer que sufrió muchísimo. El mundo al que abrió su puerta no la trató con el respeto que merecía. Por tanto, el mejor homenaje no es solo pronunciar su nombre, sino comprender su historia por completo.


Para seguir leyendo

¿Quieres profundizar en el mundo de María Sabina y la cultura mazateca de los hongos? Estos son buenos puntos de partida:

  • María Sabina: Her Life and Chants (1976): autobiografía narrada a Álvaro Estrada, el relato más directo con sus propias palabras
  • The Hallucinogenic Mushrooms of Mexico and Psilocybin: la investigación etnomicológica original de R. Gordon Wasson
  • Chacruna Institute: trabajo continuo sobre reciprocidad indígena y ética en la medicina psicodélica
  • Albert Hofmann: padre del LSD y pionero de la psilocibina: nuestro perfil del hombre que identificó la psilocibina a partir de los hongos de Sabina
  • ⚠️ Nota importante: Si tienes un problema de salud mental y sientes curiosidad por la terapia asistida con psilocibina, consulta antes con un profesional médico cualificado. No te automediques. Es fundamental contar con el apoyo y la guía adecuados cuando se explora la medicina psicodélica.

    ¿Te intrigan los hongos que estaban en el centro del trabajo de María Sabina? Descubre nuestras guías sobre la psilocibina, los hongos mágicos y los científicos que ayudaron a llevarlos al mundo, o echa un vistazo a nuestras trufas mágicas para empezar tu propio camino de comprensión.