Arte psicodélico: Jay Jagannath, artista del mes de septiembre (actualización 2026)
Publicado de: Cultura psicodélica

Artista del mes — septiembre | Conoce a Jay Jagannath, el artista visionario chileno que pinta el mundo astral. (Actualización 2026)
En este perfil: Jay Jagannath es un artista psicodélico de Chile cuyas pinturas son ventanas a un mundo interior moldeado por el bhakti yoga, el vegetarianismo y un profundo sentido de propósito espiritual.
Nos sentamos a charlar con Jaga sobre su arte, su filosofía y lo que significan para él las sustancias psicodélicas.
Hay artistas que pintan lo que ven y artistas que pintan lo que sienten. Jay Jagannath, conocido simplemente como Jaga, pinta lo que recuerda. No son recuerdos de esta vida, sino destellos del alma: vistazos de mundos lejanos, ecos de vidas pasadas, visiones del universo tal y como lo vive desde dentro.
Nacido y residente en Chile, Jaga crea arte psicodélico que palpita de vida: bailarines flotantes que se estiran hacia el sol, guitarristas y flautistas suspendidos en cielos geométricos, diosas doradas que contemplan desiertos rojos. Su obra pertenece a la tradición del arte visionario: imágenes que no pretenden solo decorar una pared, sino transportar a quien las mira a otro estado de conciencia.
¿Quién es Jay Jagannath?
Jay Jagannath pasó buena parte de su infancia en monasterios, cantando mantras y practicando bhakti yoga, una de las filosofías espirituales más antiguas del mundo, centrada en la devoción, el amor y el reconocimiento de que todos los seres vivos compartimos un origen común. Esta formación temprana lo marcó todo: su visión del arte, de la conciencia y del papel que cree haber venido a desempeñar.
Jay Jagannath«Mi deber —dice— es sanarme a mí mismo y sanar el planeta, usando mi imaginación al servicio de la conciencia espiritual».
Es vegetariano convencido y habla de ello no como una elección dietética, sino espiritual. «No puedes hablar de amor con sangre en el estómago —afirma—. Adoptar el vegetarianismo aumenta la sensibilidad, la percepción verdadera y la conciencia elevada. Significa respetar la naturaleza».
Esta integración de ética y arte da a su obra una coherencia que va más allá del estilo visual. Cada pintura es también una declaración de cómo cree que debería vivirse la vida.
Las pinturas: espejos del mundo astral
Jaga describe sus pinturas como espejos que reflejan el mundo astral, la dimensión interior de la realidad que existe más allá de la percepción sensorial ordinaria. Para él, el mundo astral no es imaginario. Es tan real como el mundo físico; simplemente hacen falta otras facultades para percibirlo.
«Todo lo que creo —dice— ya existe en muchos universos. No lo estoy inventando. Lo estoy recordando».
Su obra presenta motivos recurrentes: seres con muchos ojos que observan sin juzgar, figuras humanas flotando sobre setas, patrones geométricos que se hacen eco de la estructura de la conciencia, campos de color intensos que resultan antiguos y vivos a la vez. Una pintura en particular recoge algo central de su filosofía: un hombre que flota sobre unas setas y se estira hacia un extraño ser de muchos ojos. Para Jaga, esta imagen representa la experiencia de ser observado constantemente por el universo y el valor de recibir con los brazos abiertos las bendiciones cósmicas.
La influencia de la percepción psicodélica es evidente en toda su obra, pero Jaga se cuida de distinguir entre los medios químicos y otros caminos hacia los mismos estados. Él ha alcanzado estados elevados de conciencia solo a través del bhakti yoga: mediante la devoción, la renuncia y lo que llama «la actitud de convertirse en un canal de la sabiduría universal mística».
Las sustancias psicodélicas como un regalo
Cuando le preguntamos a Jaga por las sustancias psicodélicas, su respuesta fue reflexiva y nada dogmática. Las ve como un regalo, una herramienta para despertar que puede ayudar a la gente a vislumbrar la personalidad del mundo y el alma que hay bajo las apariencias. Eso sí, tiene claro que no hay que abusar de ellas.
«Los psicodélicos curan la ignorancia —dice—. Te permiten aprender, darte cuenta, percibir de otra manera. Pero se pueden alcanzar los mismos estados a través de la actitud: renunciando al beneficio propio y dedicándote a los demás».
Esta perspectiva lo sitúa en una posición interesante dentro de la cultura psicodélica. Ni descarta las sustancias ni depende de ellas. Para él, el estado psicodélico no es el destino, sino una ventana. El trabajo de cambiar y crecer de verdad como persona exige algo más sostenido: una práctica diaria de gratitud, humildad y servicio.
Si quieres saber más sobre la relación entre los psicodélicos y la conciencia, échale un vistazo a nuestro artículo sobre las setas y la mente.
Consejos para quien quiera entrar en sus mundos
Le preguntamos a Jaga qué consejo daría a alguien que quiera comprender su arte en profundidad, o acceder a los estados de conciencia que este retrata. Su respuesta fue práctica y con los pies en la tierra:
No son las instrucciones de un soñador pasivo. Son los compromisos de alguien que se toma en serio la vida interior y cree que el arte, la ética y la conciencia son inseparables.
Por qué importa el arte psicodélico
El arte psicodélico, la tradición más amplia a la que pertenece Jaga, siempre ha hecho algo que el arte convencional suele evitar: tomarse en serio lo invisible. Intenta plasmar lo que sucede en la mente cuando la conciencia se expande, ya sea mediante sustancias, meditación, experiencias cercanas a la muerte o práctica espiritual.
Al hacerlo, crea un vocabulario visual compartido para experiencias que, de otro modo, son profundamente privadas y difíciles de comunicar. Cuando alguien mira una obra de arte psicodélico y se siente reconocido, cuando piensa «sí, así fue exactamente», ocurre algo importante. El aislamiento de la vida interior se reduce. La experiencia pasa a formar parte de una cultura compartida.
La obra de Jaga lo consigue con una calidez poco habitual. Sus pinturas no son agresivas ni perturbadoras. Son invitaciones: a mirar con más atención, a cuestionar qué es real, a considerar que quizá los bailarines serpenteantes y los seres flotantes no sean fantasías en absoluto, sino recuerdos de un lugar en el que, en cierto sentido, siempre has estado.
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March 23, 2026