Terapia asistida con ketamina: guía básica
Publicado de: Ciencia y novedades sobre psilocibina

La ketamina nació como anestésico quirúrgico. Hoy es una de las herramientas más prometedoras en el tratamiento de la salud mental. Si sufres depresión resistente al tratamiento, TEPT (trastorno de estrés postraumático) o ansiedad crónica, la terapia asistida con ketamina puede ofrecerte el alivio rápido que andas buscando.
En esta guía descubrirás qué es la ketamina, cómo funcionan las sesiones de terapia y qué debes saber antes de empezar.
| Aprobación original | 1970 (como anestésico) |
| Primer estudio sobre depresión | 2000 (Yale / Berman et al.) |
| Espray nasal aprobado por la FDA | Spravato (esketamina) – 2019 |
| Métodos habituales | Infusión intravenosa, inyección intramuscular, pastilla sublingual, espray nasal |
| Duración típica de la sesión | 40–60 minutos |
| Rango de precios (tratamiento completo) | 3.300–27.300 $ según el método y el seguro |
¿Qué es la ketamina?

La ketamina es un anestésico disociativo y analgésico. Los médicos la usan en cirugía y en medicina veterinaria desde los años 70. Sin embargo, en los últimos años los investigadores han descubierto que también puede mejorar la salud mental, y además rápido.
¿Y cómo funciona? La ketamina bloquea los receptores NMDA del cerebro. Esto aumenta el glutamato, un neurotransmisor que ayuda al cerebro a crear nuevas conexiones neuronales. Como resultado, potencia la neuroplasticidad y puede interrumpir los patrones de pensamiento rumiativo asociados a la depresión y la ansiedad.
A diferencia de los antidepresivos tradicionales, que actúan sobre la serotonina, la ketamina funciona a través del sistema glutamatérgico. Gracias a esta vía distinta, algunos pacientes notan alivio en cuestión de horas en lugar de semanas. Esa acción rápida la hace especialmente valiosa para personas con depresión resistente al tratamiento, TEPT, TOC, ideación suicida y dolor crónico.
Historia de la ketamina

La ketamina fue sintetizada por primera vez en 1962 por Parke-Davis (hoy parte de Pfizer). El objetivo era crear una alternativa más segura a la fenciclidina (PCP), con menos efectos alucinógenos. La FDA la aprobó como anestésico en 1970 y el ejército estadounidense no tardó en adoptarla como anestésico de campo durante la guerra de Vietnam.
Durante las décadas de 1970 y 1980 creció el uso recreativo de la ketamina, lo que llevó a clasificarla como sustancia controlada de la Lista III. Sin embargo, a principios de los años 90, unos investigadores de la Universidad de Yale notaron algo extraordinario: los pacientes que se recuperaban de una operación decían sentirse emocionalmente más «ligeros» tras recibir ketamina.
En 2000, el primer ensayo clínico controlado con placebo confirmó que una dosis baja de ketamina podía reducir rápidamente los síntomas de la depresión. Los estudios realizados entre 2000 y 2006 ampliaron ese hallazgo. Después, en 2019, la FDA aprobó Spravato (espray nasal de esketamina) específicamente para la depresión resistente al tratamiento. Hoy, cientos de estudios en todo el mundo siguen explorando las aplicaciones de la ketamina en salud mental.
¿Qué es la terapia asistida con ketamina?

La terapia asistida con ketamina (KAP, por sus siglas en inglés) combina la ketamina con psicoterapia. Durante la sesión, un profesional te administra una dosis baja de ketamina, normalmente por vía intravenosa, mientras te relajas en un entorno cómodo. Algunos profesionales también ofrecen antifaces o auriculares para profundizar en la experiencia.
La ketamina genera un estado disociativo que puede rebajar las defensas emocionales. En ese estado, los terapeutas te ayudan a procesar pensamientos, recuerdos y patrones difíciles que la terapia de conversación por sí sola quizá no alcanza. Mucha gente cuenta que se siente más abierta y menos «bloqueada» durante estas sesiones.
A nivel neurológico, la ketamina aumenta la plasticidad sináptica. Activa el sistema glutamatérgico y ayuda al cerebro a construir nuevas vías neuronales. Los niveles anómalos de glutamato se relacionan con la depresión, así que restablecer el equilibrio en este sistema puede producir mejoras rápidas del estado de ánimo. Además, el glutamato interviene en la percepción del dolor, y por eso la ketamina también ayuda con el dolor crónico.
Los resultados varían de una persona a otra. Algunas personas notan mejoría tras una sola sesión, mientras que otras necesitan un ciclo completo de tratamiento. El número de sesiones depende de tu cuadro clínico, de cómo respondas y de las recomendaciones de tu terapeuta.
¿Qué se siente con la ketamina?

La experiencia depende de la dosis. A dosis terapéuticas (subanestésicas), la mayoría de las personas describe una serie de efectos. Estos son los más habituales:
Aun así, algunas personas también experimentan efectos secundarios temporales. Pueden incluir náuseas, mareos, visión borrosa o doble, confusión y falta de coordinación. Normalmente duran poco y desaparecen al terminar la sesión.
Consejo: escuchar música relajante durante la sesión puede ayudar a que la experiencia vaya en una dirección positiva y a reducir cualquier malestar.
Métodos de administración
La ketamina se puede administrar de varias maneras. Cada método tiene su propio tiempo de inicio, duración y coste.
⚠️ Importante: la FDA ha manifestado su preocupación por la ketamina de formulación magistral que se receta por internet sin una supervisión médica adecuada. Asegúrate siempre de que tu tratamiento esté supervisado por un profesional con licencia.
Cómo prepararte para una sesión

Una buena preparación marca la diferencia. Sigue estos pasos para sacar el máximo partido a tu sesión de terapia con ketamina.
Ayuna antes de la sesión
Evita comer durante al menos 6–8 horas antes de tu cita. Limita también los líquidos en las horas previas. Así tu cuerpo absorbe bien la ketamina y se reduce la probabilidad de náuseas.
Ponte ropa cómoda
Elige ropa holgada y relajada que te permita moverte y respirar con facilidad. Estarás sentado o tumbado durante toda la sesión, así que la comodidad es clave.
Define tu intención
Dedica unos momentos a reflexionar sobre por qué quieres hacer este tratamiento. ¿Buscas alivio para la depresión? ¿Procesar un trauma? ¿Obtener nuevas perspectivas? Tener una intención clara ayuda a guiar la experiencia.
Prepara una playlist
La música puede marcar tu sesión de formas muy potentes. Crea una playlist relajante y lleva auriculares para aislarte de las distracciones externas. Muchas clínicas también ofrecen sus propias playlists seleccionadas.
Practica mindfulness
Una meditación breve o un ejercicio de respiración antes de la sesión pueden calmar tu sistema nervioso. Incluso cinco minutos de respiración profunda te ayudan a llegar con una mente más receptiva y abierta.
Consejo: duerme bien la noche anterior y haz una comida ligera y nutritiva el día antes. Evita el alcohol y las drogas recreativas durante al menos 24 horas antes.
¿Dónde es legal la terapia con ketamina?
La ketamina está aprobada como anestésico desde los años 70. Su uso para tratar trastornos psiquiátricos se considera «off-label» (uso fuera de indicación). Esto significa que un médico con licencia puede recetarla legalmente, aunque no esté aprobada específicamente para ese uso.
La excepción principal es Spravato (espray nasal de esketamina). La FDA lo aprobó en 2019 específicamente para la depresión resistente al tratamiento. En Estados Unidos, la ketamina es una sustancia controlada de la Lista III, por lo que las clínicas deben tener registro de la DEA y cumplir estrictas normas de almacenamiento y control.
La situación legal varía en cada parte del mundo. En el Reino Unido, por ejemplo, el Gobierno propuso en enero de 2025 reclasificar la ketamina de la Clase B a la Clase A. En la mayoría de los países, el uso médico bajo supervisión profesional sigue siendo legal. Sin embargo, la normativa sobre la terapia con ketamina en casa o por telemedicina difiere bastante según la región. Consulta este recurso para ver si hay terapia disponible donde vives.
Seguridad, riesgos y coste
Cuando se administra a dosis bajas en un entorno clínico supervisado, la terapia con ketamina tiene un perfil de seguridad favorable. La mayoría de los efectos secundarios, como náuseas, mareos y disociación temporal, son leves y de corta duración.
Aun así, hay riesgos importantes que debes tener en cuenta:
⚠️ No te automediques con ketamina. Puede causar efectos secundarios físicos y psicológicos graves. Trabaja siempre con un profesional sanitario con licencia.
¿Cuánto cuesta?
El precio de la terapia con ketamina varía mucho según el método, la ubicación y la cobertura del seguro. Aquí tienes un resumen general de un tratamiento completo en Estados Unidos:
| Método | Pago privado (tratamiento completo) | Con seguro |
|---|---|---|
| Inyección intramuscular | 3.300–6.050 $ | Rara vez cubierta |
| Infusión intravenosa | 4.675–13.500 $ | Rara vez cubierta |
| Espray nasal Spravato | 16.800–27.300 $ | 2.940–9.450 $ |
Spravato es el que más probabilidades tiene de estar cubierto por el seguro, ya que cuenta con la aprobación de la FDA. Las terapias intravenosas y por inyección suelen pagarse de tu bolsillo. Algunas clínicas ofrecen planes de pago para que el tratamiento sea más accesible.
¿Es la terapia con ketamina adecuada para ti?
La terapia asistida con ketamina no es una cura milagrosa. Sin embargo, para quienes no han respondido a los antidepresivos tradicionales, ofrece una alternativa con respaldo científico y resultados rápidos. La investigación sigue creciendo: un estudio de la Universidad de Florida de 2025 reveló que más del 80 % de los pacientes con TEPT notaron que dormían mejor, tenían menos ansiedad y sufrían menos desencadenantes del trauma tras el tratamiento con ketamina.
Si te estás planteando este camino, empieza consultando con un profesional de la salud mental cualificado. Podrá valorar si la terapia con ketamina encaja con tu situación concreta y orientarte hacia un plan de tratamiento seguro y supervisado.
⚠️ Nota: si padeces algún trastorno mental y te interesa la ketamina, la psilocibina o cualquier otra terapia psicodélica, consulta primero con un profesional médico. No te automediques. El apoyo y la orientación adecuados son fundamentales al explorar los psicodélicos como medicina.
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February 12, 2024