Menta gatuna: mucho más que un capricho para tu gato
Publicado de: Etnobotánicos & Highs Naturales

La menta de gato, Nepeta cataria, también conocida como hierba gatera, nébeda o catnip, es una hierba perenne de la familia de la menta. Aunque es famosa por sus efectos en los gatos, los humanos la usan desde hace miles de años por sus posibles propiedades curativas. En este artículo te explicamos cómo usar y cultivar la menta de gato. Incluimos su botánica, su historia y los efectos de la hierba gatera tanto en gatos como en personas.
Botánica
La menta de gato (Nepeta cataria) es una planta perenne que puede alcanzar una altura de 50-100 cm y una anchura similar. Tiene hojas de base ancha que se estrechan hasta acabar en punta y flores pequeñas que aparecen durante la floración, con bonitos tonos rosas y blancos y delicadas motas moradas. Crece sobre todo en bosques y praderas de Europa, Asia y África, aunque también se ha naturalizado en Norteamérica.
La hierba gatera se desarrolla mejor con sol directo y temperaturas cálidas, pero es resistente al invierno y apenas necesita cuidados durante los meses fríos. Suele florecer de julio a septiembre, y las semillas se deben sembrar entre mediados de marzo y mediados de mayo.
Historia de la menta de gato
La menta de gato, también llamada hierba gatera, tiene una larga historia como planta medicinal. Aunque hoy se conoce sobre todo por sus efectos en los gatos, los humanos la utilizan desde hace miles de años como estimulante, sobre todo en la medicina tradicional europea.
Los antiguos romanos fueron de los primeros en usarla como medicina, como remedio natural contra la fiebre, el dolor de estómago, los dolores de cabeza nerviosos, el reumatismo, el insomnio, los calambres menstruales y la histeria. La planta también se empleaba como diaforético, es decir, que favorece la sudoración sin aumentar el calor del organismo, y como relajante.
En la Edad Media se creía que la menta de gato alejaba a los malos espíritus y se usaba en amuletos y talismanes. También se empleaba como hierba culinaria para dar sabor a sopas y guisos, y como repelente natural de insectos. En esa época se utilizaba además como estimulante y se pensaba que mejoraba la concentración y el enfoque.
Durante los siglos XVIII y XIX, la menta de gato se hizo popular en la medicina tradicional europea, especialmente en Inglaterra. Se usaba como estimulante y como remedio natural para resfriados, dolores de cabeza y otras dolencias. En América se utilizaba de la misma manera, y el primer uso registrado en Estados Unidos fue una receta de un plato que incluía hierba gatera como ingrediente, en Massachusetts en 1712.
Además de su uso como estimulante y planta medicinal, la menta de gato también se ha empleado para aromatizar diversas bebidas alcohólicas, como la cerveza y el vino. A finales del siglo XIX y principios del XX, también se usó como ingrediente en ciertas mezclas para fumar, con las que se pensaba conseguir un efecto calmante y relajante.
Efectos de la hierba gatera
En el caso de los gatos, la hierba gatera se les da sobre todo para darles un poco de emoción. Tras consumirla, los gatos experimentan una oleada de euforia: algunos se revuelcan de placer, otros se ponen juguetones y otros se quedan tranquilos y relajados.
Aunque la hierba gatera no afecta a los humanos igual que a los gatos, sí puede tener beneficios potenciales. Por ejemplo, puede ayudar a conciliar un sueño reparador y favorecer la digestión gracias a su efecto calmante. Quienes la toman con regularidad hablan de otros beneficios, pero hacen falta más estudios sobre este tema.
Estados alterados de conciencia
En dosis altas, la menta de gato puede tener efectos más potentes que en dosis bajas. Aunque se conoce sobre todo por sus efectos relajantes, en dosis más altas puede ser ligeramente alucinógena. Algunas personas cuentan que han experimentado un estado alterado de conciencia, euforia y una imaginación más intensa tras consumir grandes cantidades de menta de gato.
Erowid describe con más detalle los efectos de la hierba gatera. En dosis bajas o moderadas, se dice que tiene un efecto calmante y sedante en los humanos, ayuda a reducir la ansiedad y favorece el sueño. En dosis más altas, puede provocar alucinaciones leves, aunque estos efectos suelen ser menos fuertes que los de sustancias psicoactivas más potentes como el LSD o los hongos con psilocibina.
Es importante tener en cuenta que los efectos de la menta de gato pueden variar según la persona y la dosis. No todo el mundo notará estos efectos más intensos, y siempre se recomienda empezar con una dosis baja e ir aumentándola poco a poco si hace falta.
¿Cómo cultivar menta de gato a partir de semillas?
Cultivar menta de gato a partir de semillas es relativamente fácil, y la planta es bastante resistente. Aquí tienes una guía paso a paso para cultivarla desde semilla:
- Elige un lugar soleado: la menta de gato crece mejor a pleno sol y en un suelo con buen drenaje. Escoge un rincón de tu jardín que reciba al menos seis horas de luz solar directa al día.
- Prepara el suelo: la menta de gato prefiere un suelo suelto y rico en nutrientes. Si tu tierra es pesada, añade un poco de arena o perlita para mejorar el drenaje. También puedes mezclar algo de compost para aumentar la fertilidad del suelo.
- Siembra las semillas: siembra a principios de primavera, unas 2-4 semanas antes de la fecha de la última helada. Esparce las semillas sobre la superficie del suelo y cúbrelas ligeramente con una capa fina de tierra. Deja una separación de unos 45-60 cm entre ellas.
- Riega las semillas: riega con suavidad para que no se desplacen. Mantén el suelo húmedo, pero sin encharcar, hasta que germinen. Normalmente tardan unos 10-14 días.
- Aclara las plántulas: cuando midan unos 5-7 cm, aclara las plantas para dejarlas a unos 45-60 cm de distancia. Así cada planta tendrá espacio suficiente para crecer y extenderse.
- Trasplanta las plántulas: si empezaste las semillas en interior, trasplanta las plántulas al exterior cuando midan unos 10-15 cm. Antes, asegúrate de aclimatarlas poco a poco a las condiciones del exterior durante 1-2 semanas.
- Cuida las plantas: una vez establecida, la menta de gato necesita pocos cuidados. Riega a fondo una vez por semana cuando haga calor y el tiempo sea seco. Retira las flores marchitas con regularidad para estimular más floración. Poda las plantas a finales del verano para favorecer una segunda floración en otoño.
Cultivar menta de gato a partir de semillas es un proceso sencillo y gratificante. Con un poco de paciencia y cuidado, podrás disfrutar en tu jardín de las bonitas flores y del aroma relajante de esta versátil hierba.
Conclusión
La hierba gatera puede ser famosa por sus efectos en los gatos, pero también tiene una larga historia de uso en humanos. Aunque es divertido ver a los gatos disfrutar de los efectos de esta hierba aparentemente psicoactiva, esta planta ofrece mucho más que entretenimiento felino. A medida que avance la investigación, es posible que descubramos aún más beneficios potenciales de la hierba gatera, tanto para gatos como para humanos.

March 23, 2026